martes, 31 de octubre de 2017

Interculturalidad en escuelas rurales de Coyhaique

En el último tiempo hemos sido espectadores del conflicto que se vive en España en torno al deseo independentista de Cataluña. Y en Chile, muchos han sido los que rápidamente relacionan la situación del país Europeo con nuestro país, en específico con lo que se vive con el pueblo mapuche.
Sin embargo, en Coyhaique, la Municipalidad instauró un plan de interculturalidad bilingüe que hasta el momento se ha implementado en tres escuelas rurales del sector, de manera que conviven idiomas y tradiciones distintas dentro del aula y de la escuela en general. 
En este marco, se realizó un encuentro de es
cuelas interculturales, donde padres, apoderados, docentes y estudiantes fueron parte de una jornada de distención llena de juegos y actividades tradicionales del pueblo Mapuche, así como también de ceremonias para la cohesión grupal.
Por una parte, el director del DEM de la comuna se mostró satisfecho de la participación que hubo en las actividades, pues, fue más allá que solo la de los estudiantes que se encuentran en las escuelas con el plan de interculturalidad, ya que sus familias también se hicieron participes activos de esto. 
Por otra parte, el representante del pueblo Mapuche de la comuna, también se mostró contento de que se esté implementando el idioma y la cultura de su pueblo.
Lo anterior es un ejemplo de que dos culturas distintas si pueden convivir en la escuela, y que de cierta forma esto puede resultar beneficioso, ya que como lo señaló la noticia, los adultos también se empapan de este espíritu de tolerancia y de apreciación de la riqueza de la interculturalidad.
Sería positivo que más comunas se integraran a esta iniciativa, incluyendo las culturas que existen en nuestro país, y las que están llegando. 
Noticia: https://goo.gl/PDDJQH
Video: https://goo.gl/SaBoU8


miércoles, 25 de octubre de 2017

Reflexión Nº9


Clase miércoles 18 de octubre

La clase estuvo enmarcada en el tema de “la evaluación en el proceso de enseñanza y aprendizaje en una escuela para todos”. Donde surgieron reflexiones en cuanto a la experiencia de la clase pasada (foro).
Es así que, en cuanto al SIMCE, surgió la discusión de que lo que falla es el uso que se le da a esta prueba, es decir, el hecho de que los resultados de la prueba sean públicos, inevitablemente genera una competencia entre escuelas por obtener un mejor lugar en el ranking, y deben estar mejorandolos constantemente para mantenerse en el mercado. Tal vez si los resultados del SIMCE fueran otorgados de forma privada (a las familias de los estudiantes que lo rindieron, al establecimiento y a la dirección), podría resultar ser un instrumento útil. Pero de momento, lo que ocurre es que los colegios en desventaja se ven amenazados por sus resultados en la prueba, teniendo consecuencias negativas para ellos si les va mal (pueden incluso cerrar el establecimiento), y generando una competencia bajo presión en los colegios a los que les va bien, quienes buscan a toda costa mantener o mejorar su ranking.
A lo anterior se añade que además sería necesario un cambio en la mentalidad de las familias chilenas (pues un padre tenderá a no escoger un colegio para su hijo que posea un promedio de 400 puntos en la PSU). Se concluyó que es importante el uso que se le da a las pruebas, más aún en Chile, que es un país que no tiene ni calidad ni equidad educativa, a diferencia de otros países que sí poseen estas características, lo que demuestra que es posible alcanzarlas.
Luego de la reflexión y discusión inicial de la clase, se inició la presentación de Natalia Mondaca, psicóloga de la Universidad Diego Portales que realizó un Magíster en Psicología Educacional junto al profesor Mauricio López. En este sentido, la invitada abordó su tesis de Magíster.
En primer lugar definió conceptos fundamentales de la evaluación como los tipos de evaluación y los instrumentos para evaluar, y también las funciones de la evaluación, distinguiendo la pedagógica (mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje), de la social (guarda relación con la certificación y rendición de cuentas, permite realizar comparaciones). En este momento se generaron reflexiones en torno al último punto, señalando que cualquier evaluación tiene una proporción de ambas funciones, es decir, no se es cien por ciento una ni otra.
Algo importante a la vez, es que la evaluación debe servir como una instancia que brinde información al profesor sobre cómo está enseñando. En este sentido, generalmente se piensa que cuando un curso obtiene buenas notas en general, quiere decir que el ramo es fácil, pero cuando existen malas calificaciones, se tiende a pensar que el ramo es bueno, porque es difícil. Sin embargo, sería necesario preguntarse si quizás hay algo más detrás de aquellos resultados. Finalmente, no hay que caer sólo en la responsabilización del contexto sobre el rendimiento en las evaluaciones, sino que hay que tomar en consideración los demás factores, siendo éste idealmente una responsabilidad compartida entre las variables del estudiante (macro y micro), y las variables que dependen de los docentes (por ejemplo, metodologías de enseñanza y evaluación).
Posteriormente, fueron abordadas las críticas a la evaluación estandarizada desde la perspectiva de la inclusión, por ejemplo, la reducción del método de evaluación, la curva normal y la valoración de la diversidad versus la incoherencia del método evaluativo.
Es así como se realizó un paralelo entre la educación tradicional y la educación auténtica, llegando a la conclusión que el tipo de educación que debería impartirse tanto en colegios como universidades, es la educación auténtica, donde el alumno no sólo es evaluado, sino que participa del proceso, y donde el profesor aprende de y con sus alumnos.
A continuación de todo eso, Natalia presentó su tesis de Magister, titulado como “Estudio: experiencia de evaluación vinculada al SIMCE. Una aproximación desde la voz de niñas y niños de enseñanza básica”. En cuanto a esto, los antecedentes de la investigación aluden principalmente a estudios extranjeros, existiendo en Chile poca información. Sin embargo, en el contexto nacional Natalia encontró un par de estudios relevantes que hablaban de que no existe motivación por parte de los niños hacia el SIMCE, y que experimentan mucho estrés, angustia e inseguridad.
De esta manera, el objetivo de la tesis de Magíster buscaba comprender los significados que los niños y niñas le atribuían a las experiencias de evaluación vinculadas al SIMCE, para lo que se utilizaron técnicas cualitativas como entrevistas grupales, entrevistas al curso completo, entrevistas episódicas grupales y foto elicitación.
Antes de comentarnos los resultados de la investigación, se nos propuso realizar una actividad en grupos, en la que debimos analizar algunas entrevistas y fotografías que utilizó Natalia para su investigación, de modo de poder discutir sobre diversas actividades preparatorias para el SIMCE que debían realizar niños y niñas de 4to básico. Acerca de que las actividades que fomentan la participación del grupo curso (como el entrenamiento para la prueba), resulta que éstas llaman la atención de los estudiantes, no así los ensayos SIMCE regulares, que les producía angustia y nerviosismo antes de rendir y al momento de rendir. También son valoradas por los estudiantes las instancias que fomentan la escritura, pues les deja un espacio de autonomía y creatividad.
Finalmente, la investigación de Natalia llega a los siguientes resultados: Los niños sienten presión tanto por parte de sus profesores como de sus padres, pues saben qué se espera de ellos e intentan cumplir aquellas expectativas; se les asignan diferentes sentidos a distintas asignaturas dependiendo de lo que se haga en ellas; para los estudiantes la prueba SIMCE es parte del proceso de prepararse para egresar de la escuela y encontrar un trabajo, por tanto lo consideran útil para sus futuros; y a la vez, se relacionan sentimientos positivos y reconocimiento a lograr buenos resultados en el SIMCE. 
Las conclusiones refieren que los significados atribuidos al SIMCE y a su desempeño surgen desde relaciones interpersonales y emocionales (con padres y profes por ejemplo), lo cual se contrapone a que los significados atribuidos a la preparación del SIMCE no explicitan sentido de aprendizaje o dominio curricular.  


miércoles, 18 de octubre de 2017

Ficha Bibliográfica N° 20


Concepciones docentes para responder a la diversidad, ¿Barreras o recursos para la inclusión educativa?
Constanza Infante Contreras

Referencia 
Muñoz, M., López, M., Assaél, J. (2015). Concepciones docentes para responder a la diversidad ¿Barreras o recursos para la inclusión educativa?.  Psicoperspectivas 14(3), 68-79

Síntesis
En Chile ha habido un aumento de políticas que buscan responder a la diversidad, una de las principales es el decreto 170, el cual entrega subvención a los establecimientos en los cuales se identifiquen alumnos con necesidades especiales, esto desde un modelo de integración que mantiene el diagnóstico y tratamiento particular, sin centrarse en una transformación a nivel cultural que implique cambio en formas de pensar la enseñanza.
A pesar de existir un cambio en cómo se entregan los apoyos, construyéndose entre profesores de educación diferencial y general, implicando una renegociación de ambas concepciones del aprender, los autores buscan comprender las concepciones dominantes para establecer cambios necesarios para promover las transformaciones para una visión más inclusiva de la educación.
Primero el texto da un marco referencial, el cual aborda los principales conceptos a la base de la investigación. Existen diversos autores que mencionan la importancia de las concepciones docentes y como estas influyen en las prácticas de enseñanza y aprendizaje, se mencionan dos perspectivas principales, la individual, que se refiere a un aprendizaje pasivo donde los y las estudiantes absorben el conocimiento y deben adaptarse al currículum y la perspectiva interactiva que entiende que todos los alumnos son capaces de aprender y de presentar dificultades escolares en distintos momentos.
            Un concepto que se destaca es el de “transformabilidad” definido como la creencia de que es posible un cambio en las actuales formas de enseñanza, incluyendo estrategias afectivas y sociales; desde la perspectiva interactiva, este cambio incluye a toda la comunidad educativa.
Es importante considerar los dilemas que presenta un enfoque inclusivo que de acuerdo a Norwich (2014) surgen de asumir los tres principales valores del enfoque inclusivo: igualdad de oportunidades, solidaridad y justicia social. Loas dilemas se dan cuando se debe escoger estrategias que pueden beneficiar a algunos y perjudicar a otros, ya que todos tienen potencialidades y dificultades diferentes, otro dilema se da al decidir si se debe o no diferenciar a un grupo específico de alumnos, localizarlos en aulas distintas o adaptar el currículo a sus características particulares.
Las principales barreras se dan por la interacción de los estudiantes y su contexto, en distintos ámbitos incluyendo la práctica docente, esta puede ser explicita e implícita, la que incluye las concepciones docentes,  que en este estudio fueron observadas a través del lenguaje.
La investigación fue realizada bajo un diseño descriptivo analítico de carácter cualitativo que busca conocer las concepciones docentes sobre respuesta a la diversidad en cuatro establecimientos públicos, con programas de integración escolar (PIE) (tres de enseñanza básica y uno de educación media), seleccionando tres duplas por establecimiento con un profesor de educación diferencial y otro de general.
La información se recolectó a través de entrevista donde se les preguntaba por episodios específicos donde hayan tenido que responder a la diversidad en el aula para después discutirlo con el otro docente, en una segunda etapa se realizó una entrevista grupal a los profesores.
Los resultados recogidos permitieron identificar distintas categorías que se sostenían en tres perspectivas principales:
1.      Individual: Se enfoca en el déficit de los y las estudiantes, los apoyos se otorgan a modo de rehabilitación, identificándolos en base a un diagnóstico, “niños PIE”, u otros términos peyorativos. Ambos profesionales prefieren separar sus labores y también a los alumnos de los cuales tienen bajas expectativas, responsabilizan a la familia por incumplimientos del menor y consideran el relacionarse afectivamente como un buen recurso, pero no parte de la labor pedagógica.
2.      Dilemática: Existe cuestionamiento sobre el cómo responder a necesidades, se plantea que el lenguaje medico es favorecido por las características del PIE, son conscientes de las dificultades para realizar un trabajo colaborativo entre docentes y dar apoyo afectivo debido a la sobrepoblación en el aula, sus expectativas dependen del apoyo familiar que tenga el niño/a.
3.      Interactiva: Los profesionales toman un rol activo para facilitar la inclusión, destacan habilidades sobre dificultades, valoran los aportes del trabajo colaborativo que beneficie a todos los estudiantes, son abiertos a modificaciones en las estrategias, prefieren tener a todos los estudiantes en el mismo espacio, se considera el apoyo afectivo como herramienta, los apoyos se construyen en conjunto con los y las estudiantes, buscan potenciar la participación familiar.


Al finalizar la investigación se concluye la presencia de distintas perspectivas en un mismo docente, dependiendo de la categoría discutida, se destaca lo arraigado del modelo medico/rehabilitador ya que se observa en la mayoría de los profesores, esto influenciado por el PIE, que termina reafirmando el uso de diagnósticos, además de las exigencias de pruebas estandarizadas que dificulta la enseñanza a distintos ritmos, por lo que es necesario un cambio en el sistema educativo en general, este predominio de la perspectiva individual es una barrera pero la presencia de otro tipo de discursos permite pensar en un cambio a futuro en políticas educativas por lo que es necesario potenciar estos espacios de reflexión docente.

Comentario    
Existen pocas instancias que permiten la reflexión de los docentes sobre su práctica profesional, es importante permitir más espacios de discusión ya que su opinión muchas veces no es tomada en cuenta a la hora de hacer políticas educacionales, los profesores se ven atrapados por las exigencias de estas políticas, como se observa con el decreto 170, que plantea una educación inclusiva pero en la práctica sigue replicando una perspectiva integradora, que explica la preponderancia de la perspectiva individual en el discurso docente, aun así, surgen cuestionamientos y menores pero importante ejemplos de la perspectiva interactiva, sobre los cuales es necesario seguir discutiendo para desarrollar herramientas que permitan sortear los principales dilemas del enfoque inclusivo.

Citas
“Bajo esta perspectiva, las decisiones pedagógicas que hacen los docentes, las tareas que encargan, los recursos que facilitan y la organización de la clase son relevantes, ya que se considera que las dificultades de aprendizaje se producen a consecuencia de estos” (Muñoz, López & Assaél, 2015,      p. 70)

“El trabajar dos profesionales en el aula causa desconfianzas, porque se sienten supervisados y calificados permanentemente, sin comprender la utilidad que puede tener un ejercicio de trabajo entre pares.” (Muñoz et.al., 2015, p. 72)

“Al discutir el uso del lenguaje médico/rehabilitador, aparecen cuestionamientos y reflexiones importantes sobre por qué lo utilizan. Concluyen que la exigencia que impone la normativa de los PIE favorece la utilización de este tipo de lenguaje, al obligar que los estudiantes tengan diagnósticos, para que las escuelas reciban financiamiento que les permita entregar los apoyos necesarios” (Muñoz et.al., 2015, p. 73)

“los docentes consideran que los apoyos para el aprendizaje y la participación son amplios y deben ser planificados pensando en todos. Estos deben ser facilitadores para que todos los estudiantes se sientan parte, valorando la diferencia y el trabajo cooperativo de estudiantes y profesores” (Muñoz et.al., 2015, p. 75)

Reflexión N° 8

Clase miércoles 11 de octubre

La clase de este miércoles consistió en asistir a un foro sobre inclusión, donde los representantes y expertos en educación de tres candidatos a la presidencia (Carolina Goic, Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez) exponían sus propuestas, abarcando específicamente la inclusión educativa.
La directora del Centro de investigación de Educación Inclusiva, Verónica López, expuso las líneas de investigación del Centro de Investigación en Educación Inclusiva -centro orientado a la transformación de la política educativa-, ellas son: 1) convivencia y bienestar 2) ciudadanía y educación 3) motivación y compromiso del aprendizaje 4) prácticas de aula y escuela para la inclusión 5) políticas y prácticas de gestión para la inclusión 6) evaluación y currículum para la inclusión, 7) trayectorias y transiciones de estudiantes 8) desarrollo de herramientas y estrategias.
Posteriormente, se identifican tres nudos críticos de la política educativa chilena, que son transversales a todas las líneas de investigación. El primero corresponde a una tensión entre la lógica de la integración e inclusión educativa, es decir, estamos atrapados en una lógica que dice que las escuelas deben integrar  al niño “discapacitado” y exigirle que se adapte a ese medio. Y que el decreto 170 ha impuesto un conjunto de impactos psicosociales para los estudiantes ya que etiqueta a los niños.
El segundo nudo habla sobre un modelo basado en el mercado, que no cuestiona, analiza o calcula el valor de lo público. En este sentido, muchas veces los mismos padres son quienes quieren que sus hijos compartan con niños “mejores” que ellos, porque piensan que así se irán pareciendo más a ellos, y se molestan cuando sus hijos deben compartir con niños “peores” que ellos, porque piensan que solo van a decaer.
El tercer nudo indica una arquitectura educacional basada en la lógica de la rendición de cuentas individual, donde se supervisa constantemente a las escuela por medio de la superintendencia y se le amenaza con multas o incluso el cierre del establecimiento, en caso de que no cumplan los estándares impuestos.

Luego de esto, los representantes de educación de los candidatos presidenciales dieron su opinión al respecto.
El primero fue Cristian Infante, representante de Carolina Goic, quien comenzó señalando que en este país no está todo mal y que desde su posición creen en un sistema que ha educado a Chile como nunca antes. Sin embargo, hay elementos estructurales en la educación que implicado ciertas limitaciones, porque hay una estructura del sistema que impide el desarrollo.
Por otro lado, creen en la inclusión como gatillador de cambio, y que para una educación inclusiva, todos tenemos elementos inclusivos y excluyentes. De esta forma, la inclusión tiene que ver con el sentido de lo público, es por esto que se debe trabajar en la agencia de calidad y el sistema de aseguramiento de la calidad, además de fortalecer el trabajo colaborativo con los docentes y el trabajo colaborativo con los estudiantes.
En segundo lugar, presentó Gonzalo Muñoz, representante de Beatriz Sánchez, quien comenzó diciendo que hay que entender la inclusión como parte de la educación, y que hay que tener claro que el país sí ha avanzado en términos de la educación, en especial por las movilizaciones, pero que sin embargo no existe una coherencia entre las políticas públicas y la inclusión.
En base a lo anterior, dividió su propuesta en cuatro áreas. La primera; currículo y evaluación para la inclusión. La segunda; docencia para la inclusión, donde explicita que la formación inicial de profesores tiene un desafío mayor, donde todos los profesores deberían formarse y tener la capacidad de educar en las diferencias. La tercera propuesta, modificar el sistema de financiamiento en un plazo de 6 años, estableciendo fondos basales para inclusión.
Finalmente, la cuarta propuesta de política de acceso y permanencia y trayectoria educativa, donde cobra relevancia la discusión del financiamiento, la que también debería ser instalada en colegios pagados y no solo en los con financiamiento público.
Por último expuso Lilian Concha, representante de Alejandro Guillier, quien señaló que las escuela debiera ser la antesala para la sociedad que queramos. No se puede premiar a las escuelas que seleccionan niños “más fáciles” o “más educables” y obtiene buenos resultados, y castigar a la escuela que recibe a todos.
Hay que comprender que cuando un niño “más lento” se relaciona con un niño “más rápido” se benefician los dos, de manera que lo esencial es la generación de condiciones para que los niños y niñas aprendan en la diversidad.
Finalmente concluyó con una reflexión sobre el lenguaje, que se utiliza para responsabilizar a los niños; niños vulnerables en vez de niños vulnerados, niños vagos en vez de niños sin oportunidades.

Si bien todos los representantes coinciden en lo fundamental, se debe considerar que los tres representan candidatos de izquierda, por lo tanto falta conocer la opinión de candidatos de derecha los que estuvieron ausentes del foro, consideramos lamentable esta ausencia ya que habría permitido un mayor debate sobre un tema tan relevante.

martes, 17 de octubre de 2017

Ficha Bibliográfica N°19



Ficha Bibliográfica: “El movimiento teórico-práctico de mejora de la escuela. Algunas lecciones aprendidas para transformar los centros docentes”. 

Claudio González García.

Referencia.

Murillo, J. (2003). El movimiento teórico-práctico de mejora de la escuela. Algunas lecciones aprendidas para transformar los centros docentes. Revista electrónica Iberoamericana sobre calidad, eficacia y cambio en educación, 1(2), 1-22. 

Síntesis y principales conclusiones. 

Durante el último tiempo se ha venido gestando el movimiento teórico-práctico de Mejora de la Escuela, pregonando y enfatizando el papel de la escuela en el cambio de la educación y, como consecuencia, la transformación de la sociedad. Se concibe que es la escuela, vista como la unidad básica, debe liderar este cambio educativo. Cabe destacar que la preocupación de este movimiento radica más en lo práctico que lo teórico, por lo que no se tiene un trabajo teórico fundamentado, sino una serie de experiencias prácticas que han dado resultados óptimos y otras que no.
Una aclaración conceptual desarrollada en el marco del “Proyecto Internacional para la Mejora de la Escuela”, enfatiza en el rol de la escuela como el centro de cambio, además de concebir la mejora como un proceso y que la transformación debe basarse en las condiciones internas de cada escuela, entre otras. Otra definición, realizada por el mismo autor, aboga por el esfuerzo de la escuela para mejorar, de manera simultánea, el aprendizaje de sus alumnos y fortalecer la comunidad, considerando prácticamente las mismas condiciones para que se dé el proceso de Mejora de la Escuela.
Posteriormente, se realiza un recorrido histórico de este movimiento, destacándose tres fases de desarrollo. La primer de ellas, más bien previa al movimiento, se caracterizaba por el optimismo pedagógico y se gestó como respuesta a las diversas reformas curriculares impulsadas durante los años 60’. El modelo que guiaba los trabajos de esta etapa se denominó IDDA (investigación-desarrollo-difusión-adopción). De esta etapa y su fracaso, se destaca el aprendizaje que dejó para el movimiento, pues evidenció que el cambio no podía darse de manera óptima si se realizaba por instancias externas y sin considerar a los profesores. Es en los años 70’, como respuesta al modelo anterior, que surge una nueva etapa con la idea de que los procesos de cambio deben dirigirse al centro educativo, demostrándose la eficacia de este planteamiento sobre el rendimiento de los alumnos. Surge una nueva perspectiva, representada por: Iniciación ßà Implantación ßà Continuación ßà Productos. Lo más importante a destacar es que no es un proceso lineal, y las fases más importantes son la implantación (aplicar innovaciones dentro del centro) y la continuación (institucionalizar el cambio). Un estudio importante en esta etapa realizado por la OCDE permitió elaborar un modelo teórico, en el que se destaca que el cambio de la escuela debe aludir a las condiciones internas y de aprendizaje, sin desconsiderar los factores contextuales que condicionan y modulan todo el proceso.
La última fase se destaca por la publicación de un trabajo del profesor Fullan, quién concibió esta etapa como “la capacidad para el cambio”, siendo lo más importante la autonomía con la que se dotó a las escuelas y docentes para que sean capaces de tomar sus propias decisiones. Una serie de programas exitosos e influyentes se gestaron en esta fase. Entre las principales conclusiones y aportes se destaca la necesidad de que los profesores se preparen individual y colectivamente en espacios de aprendizaje comunitario, motivando, además, la participación de la comunidad escolar.
La preocupación del movimiento está centrada en promover un cambio práctico de las escuelas más que teórico. A raíz de esto, es interesante el modelo teórico desarrollado por Hopkins, el que destaca tres componentes principales para la Mejora de la Escuela. Los “hechos” son los aspectos del proceso que no se pueden cambiar a corto plazo. La “dimensión estratégica” refiere a la selección fundamental y prioritaria del área que irá dirigida la mejora. Finalmente, la “capacidad de construir”, debe focalizar las condiciones y prioridades de la escuela para generar dicho cambio. Un elemento clave a considerar será la cultura de la escuela, puesto que está sobre las condiciones de enseñanza y aprendizaje. En ese sentido, un cambio cultural en tanto sea: colaborativo, con altas expectativas en docentes y alumnos, brindando a los primeros espacios para que ejerzan liderazgo, entre otros factores, radicará en una mejora de los resultados de los alumnos.
Algunos autores postulan una nueva época caracterizada por la idea de la escuela como organización que aprende, teniendo una gran influencia sobre la cultura de la escuela. De este modo, se ha planteado que los trabajos de la Mejora de la Escuela y de Eficacia Escolar deberían complementarse para que ambos se potencien, naciendo el movimiento “Mejora de la Eficacia Escolar”. Dicho movimiento tiene como objetivo aumentar el desarrollo de los alumnos de las escuelas “mediante la optimización de los procesos de enseñanza y aprendizaje y de las estructuras organizativas del centro, y aplicar ese conocimiento a una mejora real de la escuela” (Murillo, 2003, p. 12). De esta manera, se orienta a los resultados finales de los alumnos, determinando y a la vez maximizando el valor añadido que entrega la acción educativa. Para alcanzar el objetivo final, es preciso establecer una serie de objetivos intermedios que se deben ir alcanzado y que, finalmente, ayudarán a lograr el objetivo mayor que se plantea.
Todas estas etapas han dejado algunos aprendizajes que se deben considerar al momento de programar una mejora en la escuela, sin embargo, debe entenderse antes que todo que estos procesos no se rigen por un único camino, sino que depende de cada escuela. Algunos factores pueden guiar hacia un proceso óptimo, tales como la planificación de dicho proceso, que debe reevaluarse de manera constante. Se identifican tres fases del proceso, la primera se denomina iniciación, que busca el compromiso y motivar a la comunidad para este proceso de cambio, el éxito de esta fase se garantiza cuando están explicitas las motivaciones de la transformación. La segunda etapa, de desarrollo, es donde se aplica el proceso de mejora. Finalmente, la fase de institucionalización se caracteriza por volver habitual todo proceso de cambio.  En relación a las estrategias de mejoras, se concibe que combinar estrategias de manera simultánea, incluyendo acciones combinadas, resultan en cambios más satisfactorios. Por otro lado, también se describen cinco factores relevantes para la mejora de la escuela. El cambio debe surgir desde la propia escuela, teniendo que asumir la necesidad de esta transformación y las responsabilidades que conlleva. Además, el cambio depende del profesorado, en ese sentido, la transformación dependerá de la modificación de la cultura escolar, siendo un punto bastante complejo. Otro factor es el rol de la dirección, la que debe ser eficaz, colegiada, participativa, con liderazgo pedagógico, entre otras características. También debe verse a la escuela como comunidad de aprendizaje y, por último, cambiar la forma de enseñar y aprender.
Se concluye el artículo mencionando la falta de teoría del cambio escolar, pues no existe un trabajo que sistematice los distintos aportes de las experiencias que ha llevado a cabo este proceso. Esto es importante, pues se ha demostrado que sí es posible transformar la lógica de la educación mediante el cambio en las escuelas, cambio centrado en sus culturas y contextos particulares.  

Breve comentario.

Los aportes realizados por el proceso de Mejora de la Escuela resultan bastantes interesantes y a la misma vez novedosos, hecho que demuestra, tal vez, la poca difusión y aplicabilidad que ha tenido este modelo principalmente en los países de Sudamérica, puesto que antes de la lectura de este artículo desconocía el fenómeno en cuestión. Pese a la importancia de los aportes teóricos, que demuestra el poco desarrollo de este trabajo, se debe aprovechar las diversas acciones útiles y fructíferas que han demostrado distintas experiencias y que, como concluye el documento, pone en evidencia que el cambio de la educación para la mejora de la educación, potenciando el rendimiento y habilidades de cada alumno de la comunidad educativa, no es una utopía, sino que es posible con trabajo, motivación y compromiso.  

Citas textuales. 

“El cambio debe ser liderado por la propia escuela y hay que centrarse en la cultura de la escuela para lograr cambiar la educación” (Murillo, 2003, p. 1).
“Mejora de la Escuela es la capacidad de la escuela para incrementar, de forma simultánea, el aprendizaje de los alumnos y el desarrollo de la comunidad escolar” (Murillo, 2003, p. 3).
“Los políticos que intentan cambiar las escuelas sin tener en cuenta las dinámicas de cambio dentro de los centros y su contexto están haciendo perder el tiempo y la energía de mucha gente” (McLaughlin, 1990, citado en Murillo, 2003, p. 5).
“La mejora de la eficacia escolar se refiere a un cambio planificado cuyo objetivo es incrementar los resultados educativos del alumnado, así como la capacidad de la escuela para gestionar el cambio” (Murillo, 2003, p. 14).