miércoles, 25 de octubre de 2017

Reflexión Nº9


Clase miércoles 18 de octubre

La clase estuvo enmarcada en el tema de “la evaluación en el proceso de enseñanza y aprendizaje en una escuela para todos”. Donde surgieron reflexiones en cuanto a la experiencia de la clase pasada (foro).
Es así que, en cuanto al SIMCE, surgió la discusión de que lo que falla es el uso que se le da a esta prueba, es decir, el hecho de que los resultados de la prueba sean públicos, inevitablemente genera una competencia entre escuelas por obtener un mejor lugar en el ranking, y deben estar mejorandolos constantemente para mantenerse en el mercado. Tal vez si los resultados del SIMCE fueran otorgados de forma privada (a las familias de los estudiantes que lo rindieron, al establecimiento y a la dirección), podría resultar ser un instrumento útil. Pero de momento, lo que ocurre es que los colegios en desventaja se ven amenazados por sus resultados en la prueba, teniendo consecuencias negativas para ellos si les va mal (pueden incluso cerrar el establecimiento), y generando una competencia bajo presión en los colegios a los que les va bien, quienes buscan a toda costa mantener o mejorar su ranking.
A lo anterior se añade que además sería necesario un cambio en la mentalidad de las familias chilenas (pues un padre tenderá a no escoger un colegio para su hijo que posea un promedio de 400 puntos en la PSU). Se concluyó que es importante el uso que se le da a las pruebas, más aún en Chile, que es un país que no tiene ni calidad ni equidad educativa, a diferencia de otros países que sí poseen estas características, lo que demuestra que es posible alcanzarlas.
Luego de la reflexión y discusión inicial de la clase, se inició la presentación de Natalia Mondaca, psicóloga de la Universidad Diego Portales que realizó un Magíster en Psicología Educacional junto al profesor Mauricio López. En este sentido, la invitada abordó su tesis de Magíster.
En primer lugar definió conceptos fundamentales de la evaluación como los tipos de evaluación y los instrumentos para evaluar, y también las funciones de la evaluación, distinguiendo la pedagógica (mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje), de la social (guarda relación con la certificación y rendición de cuentas, permite realizar comparaciones). En este momento se generaron reflexiones en torno al último punto, señalando que cualquier evaluación tiene una proporción de ambas funciones, es decir, no se es cien por ciento una ni otra.
Algo importante a la vez, es que la evaluación debe servir como una instancia que brinde información al profesor sobre cómo está enseñando. En este sentido, generalmente se piensa que cuando un curso obtiene buenas notas en general, quiere decir que el ramo es fácil, pero cuando existen malas calificaciones, se tiende a pensar que el ramo es bueno, porque es difícil. Sin embargo, sería necesario preguntarse si quizás hay algo más detrás de aquellos resultados. Finalmente, no hay que caer sólo en la responsabilización del contexto sobre el rendimiento en las evaluaciones, sino que hay que tomar en consideración los demás factores, siendo éste idealmente una responsabilidad compartida entre las variables del estudiante (macro y micro), y las variables que dependen de los docentes (por ejemplo, metodologías de enseñanza y evaluación).
Posteriormente, fueron abordadas las críticas a la evaluación estandarizada desde la perspectiva de la inclusión, por ejemplo, la reducción del método de evaluación, la curva normal y la valoración de la diversidad versus la incoherencia del método evaluativo.
Es así como se realizó un paralelo entre la educación tradicional y la educación auténtica, llegando a la conclusión que el tipo de educación que debería impartirse tanto en colegios como universidades, es la educación auténtica, donde el alumno no sólo es evaluado, sino que participa del proceso, y donde el profesor aprende de y con sus alumnos.
A continuación de todo eso, Natalia presentó su tesis de Magister, titulado como “Estudio: experiencia de evaluación vinculada al SIMCE. Una aproximación desde la voz de niñas y niños de enseñanza básica”. En cuanto a esto, los antecedentes de la investigación aluden principalmente a estudios extranjeros, existiendo en Chile poca información. Sin embargo, en el contexto nacional Natalia encontró un par de estudios relevantes que hablaban de que no existe motivación por parte de los niños hacia el SIMCE, y que experimentan mucho estrés, angustia e inseguridad.
De esta manera, el objetivo de la tesis de Magíster buscaba comprender los significados que los niños y niñas le atribuían a las experiencias de evaluación vinculadas al SIMCE, para lo que se utilizaron técnicas cualitativas como entrevistas grupales, entrevistas al curso completo, entrevistas episódicas grupales y foto elicitación.
Antes de comentarnos los resultados de la investigación, se nos propuso realizar una actividad en grupos, en la que debimos analizar algunas entrevistas y fotografías que utilizó Natalia para su investigación, de modo de poder discutir sobre diversas actividades preparatorias para el SIMCE que debían realizar niños y niñas de 4to básico. Acerca de que las actividades que fomentan la participación del grupo curso (como el entrenamiento para la prueba), resulta que éstas llaman la atención de los estudiantes, no así los ensayos SIMCE regulares, que les producía angustia y nerviosismo antes de rendir y al momento de rendir. También son valoradas por los estudiantes las instancias que fomentan la escritura, pues les deja un espacio de autonomía y creatividad.
Finalmente, la investigación de Natalia llega a los siguientes resultados: Los niños sienten presión tanto por parte de sus profesores como de sus padres, pues saben qué se espera de ellos e intentan cumplir aquellas expectativas; se les asignan diferentes sentidos a distintas asignaturas dependiendo de lo que se haga en ellas; para los estudiantes la prueba SIMCE es parte del proceso de prepararse para egresar de la escuela y encontrar un trabajo, por tanto lo consideran útil para sus futuros; y a la vez, se relacionan sentimientos positivos y reconocimiento a lograr buenos resultados en el SIMCE. 
Las conclusiones refieren que los significados atribuidos al SIMCE y a su desempeño surgen desde relaciones interpersonales y emocionales (con padres y profes por ejemplo), lo cual se contrapone a que los significados atribuidos a la preparación del SIMCE no explicitan sentido de aprendizaje o dominio curricular.  


No hay comentarios.:

Publicar un comentario