Clase miércoles 18 de octubre
La
clase estuvo enmarcada en el tema de “la evaluación en el proceso de enseñanza
y aprendizaje en una escuela para todos”. Donde surgieron reflexiones en cuanto
a la experiencia de la clase pasada (foro).
Es
así que, en cuanto al SIMCE, surgió la discusión de que lo que falla es el uso
que se le da a esta prueba, es decir, el hecho de que los resultados de la
prueba sean públicos, inevitablemente genera una competencia entre escuelas por
obtener un mejor lugar en el ranking, y deben estar mejorandolos constantemente
para mantenerse en el mercado. Tal vez si los resultados del SIMCE fueran
otorgados de forma privada (a las familias de los estudiantes que lo rindieron,
al establecimiento y a la dirección), podría resultar ser un instrumento útil.
Pero de momento, lo que ocurre es que los colegios en desventaja se ven
amenazados por sus resultados en la prueba, teniendo consecuencias negativas
para ellos si les va mal (pueden incluso cerrar el establecimiento), y
generando una competencia bajo presión en los colegios a los que les va bien,
quienes buscan a toda costa mantener o mejorar su ranking.
A
lo anterior se añade que además sería necesario un cambio en la mentalidad de
las familias chilenas (pues un padre tenderá a no escoger un colegio para su
hijo que posea un promedio de 400 puntos en la PSU). Se concluyó que es
importante el uso que se le da a las pruebas, más aún en Chile, que es un país
que no tiene ni calidad ni equidad educativa, a diferencia de otros países que
sí poseen estas características, lo que demuestra que es posible alcanzarlas.
Luego
de la reflexión y discusión inicial de la clase, se inició la presentación de
Natalia Mondaca, psicóloga de la Universidad Diego Portales que realizó un
Magíster en Psicología Educacional junto al profesor Mauricio López. En este
sentido, la invitada abordó su tesis de Magíster.
En
primer lugar definió conceptos fundamentales de la evaluación como los tipos de
evaluación y los instrumentos para evaluar, y también las funciones de la
evaluación, distinguiendo la pedagógica (mejorar el proceso de enseñanza y
aprendizaje), de la social (guarda relación con la certificación y rendición de
cuentas, permite realizar comparaciones). En este momento se generaron
reflexiones en torno al último punto, señalando que cualquier evaluación tiene
una proporción de ambas funciones, es decir, no se es cien por ciento una ni
otra.
Algo
importante a la vez, es que la evaluación debe servir como una instancia que
brinde información al profesor sobre cómo está enseñando. En este sentido,
generalmente se piensa que cuando un curso obtiene buenas notas en general,
quiere decir que el ramo es fácil, pero cuando existen malas calificaciones, se
tiende a pensar que el ramo es bueno, porque es difícil. Sin embargo, sería
necesario preguntarse si quizás hay algo más detrás de aquellos resultados.
Finalmente, no hay que caer sólo en la responsabilización del contexto sobre el
rendimiento en las evaluaciones, sino que hay que tomar en consideración los
demás factores, siendo éste idealmente una responsabilidad compartida entre las
variables del estudiante (macro y micro), y las variables que dependen de los
docentes (por ejemplo, metodologías de enseñanza y evaluación).
Posteriormente,
fueron abordadas las críticas a la evaluación estandarizada desde la perspectiva
de la inclusión, por ejemplo, la reducción del método de evaluación, la curva
normal y la valoración de la diversidad versus la incoherencia del método
evaluativo.
Es
así como se realizó un paralelo entre la educación tradicional y la educación
auténtica, llegando a la conclusión que el tipo de educación que debería
impartirse tanto en colegios como universidades, es la educación auténtica,
donde el alumno no sólo es evaluado, sino que participa del proceso, y donde el
profesor aprende de y con sus alumnos.
A
continuación de todo eso, Natalia presentó su tesis de Magister, titulado como
“Estudio: experiencia de evaluación vinculada al SIMCE. Una aproximación desde
la voz de niñas y niños de enseñanza básica”. En cuanto a esto, los
antecedentes de la investigación aluden principalmente a estudios extranjeros,
existiendo en Chile poca información. Sin embargo, en el contexto nacional
Natalia encontró un par de estudios relevantes que hablaban de que no existe
motivación por parte de los niños hacia el SIMCE, y que experimentan mucho
estrés, angustia e inseguridad.
De
esta manera, el objetivo de la tesis de Magíster buscaba comprender los
significados que los niños y niñas le atribuían a las experiencias de
evaluación vinculadas al SIMCE, para lo que se utilizaron técnicas cualitativas
como entrevistas grupales, entrevistas al curso completo, entrevistas
episódicas grupales y foto elicitación.
Antes
de comentarnos los resultados de la investigación, se nos propuso realizar una
actividad en grupos, en la que debimos analizar algunas entrevistas y
fotografías que utilizó Natalia para su investigación, de modo de poder
discutir sobre diversas actividades preparatorias para el SIMCE que debían
realizar niños y niñas de 4to básico. Acerca de que las actividades que
fomentan la participación del grupo curso (como el entrenamiento para la
prueba), resulta que éstas llaman la atención de los estudiantes, no así los
ensayos SIMCE regulares, que les producía angustia y nerviosismo antes de
rendir y al momento de rendir. También son valoradas por los estudiantes las
instancias que fomentan la escritura, pues les deja un espacio de autonomía y
creatividad.
Finalmente,
la investigación de Natalia llega a los siguientes resultados: Los niños
sienten presión tanto por parte de sus profesores como de sus padres, pues
saben qué se espera de ellos e intentan cumplir aquellas expectativas; se les
asignan diferentes sentidos a distintas asignaturas dependiendo de lo que se
haga en ellas; para los estudiantes la prueba SIMCE es parte del proceso de
prepararse para egresar de la escuela y encontrar un trabajo, por tanto lo
consideran útil para sus futuros; y a la vez, se relacionan sentimientos
positivos y reconocimiento a lograr buenos resultados en el SIMCE.
Las
conclusiones refieren que los significados atribuidos al SIMCE y a su desempeño
surgen desde relaciones interpersonales y emocionales (con padres y profes por
ejemplo), lo cual se contrapone a que los significados atribuidos a la
preparación del SIMCE no explicitan sentido de aprendizaje o dominio
curricular.
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