Clase Miércoles 4 de Octubre
Un concepto fundamental cuando hablamos de
metodologías inclusivas en educación es el de Cooperación. A
modo de introducción al tema, es recomendable ver un video sobre los
experimentos de Michael Tomasello -psicólogo e investigador en ciencias
cognitivas aplicadas al aprendizaje social, los procesos cognitivos comparados
(niños y primates superiores), la adquisición del lenguaje, etc.- acerca del
altruismo en niños y chimpancés (https://www.youtube.com/watch?v=Z-eU5xZW7cU).
Desde el experimento donde las condiciones eran que el niño no hablase aun, que
estuviese en presencia de su madre/ padre (persona de confianza) y que el/la
investigador/a fuese desconocido, se extrae como conclusión que la cooperación
es algo innato, es decir, no se aprende, ni obedece a una instrucción o
mandato. Es entonces una conducta natural (espontánea) del ser humano y de los
primates superiores, que no se explica por la enseñanza ni por la cultura.
Lo anterior,
rebate la idea individualizante del “Paradigma de la competencia” que suele
regir en las escuelas, se ve cuestionada la competencia entre estudiantes,
entre profesores, y a un nivel más macro, entre escuelas. Surge entonces la
idea de un “Paradigma de la cooperación”, cuya mayor implicancia es que a
los/as niños/as no hay que enseñarles a cooperar, sino generar las condiciones
para que se refuerce y complejice aquella tendencia natural.
Algunos de los beneficios de potenciar la cooperación en las
escuelas son: un buen ambiente en el aule, pues genera un sentimiento positivo
en las personas. Favorece un sentimiento de reciprocidad. Los/as niños/as
reconocen que se da un proceso de andamiaje (sentando las bases para un
desarrollo más complejo). Además, facilita la metacognición, pues me hago
consciente de mis propios aprendizajes al momento de explicarle a otro, lo cual
se traduce en que enseñando también se aprende.
A pesar de las ventajas que trae la cooperación entre estudiantes,
suele suceder que los profesores sancionan o dificultan esta conducta, pues la
perciben como una distracción más que como un beneficio para el aprendizaje.
Suele confundirse la cooperación con el aprendizaje colaborativo,
pero ambos no significan lo mismo, éste último corresponde a una metodología
planificada de aprendizaje, y lo que permite que el trabajo en grupo se
convierta en aprendizaje colaborativo es el principio de interdependencia
positiva. Si bien existen ciertos mitos al respecto (por ejemplo, que siempre habrá
gente que no trabaja y que se aproveche de los que sí lo hacen), ésto no ocurre
cuando se planifica correctamente, por el contrario, trae consigo consecuencias
positivas.
Para entender la interdependencia positiva y el aprendizaje
colaborativo, se realizaron diversas actividades que nos permitieran “aprender
haciendo”. En primer lugar, se agruparon a los compañeros que habían trabajado
el mismo texto para la ficha bibliográfica anterior, esto para que generará
debate y discusión en relación al contenido que cada uno había trabajado
anteriormente. En un momento, se le entregó, de manera secreta, a cada miembro
de la pareja o tríada una imagen particular, la que, posterior a la discusión,
sirvió para mezclar a todos los miembros que estaban conversando sobre su texto
con otros compañeros que habían trabajado textos distintos. Se realizó una
pequeña discusión y los principales planteamientos trabajados con el primer
grupo para, posteriormente, asignar distintos roles a cada miembro de los
nuevos grupos.
Posterior a la pausa, la actividad consistió en elaborar un
material didáctico y creativo para comunicar algún mensaje ligado a la
inclusión que se hubiese resctado de la discusión que se había tenido
previamente en los grupos. Para esto, un miembro de cada grupo salió a tirar
dos dados que habían sido preparados por el equipo docente, un dado contenía la
persona u organización a la que iba a ir dirigido el material y, el otro, el
contexto en que se iba a enmarcar dicha situación. De este modo, un grupo tuvo
que pensar el material para los padres y madres de los estudiantes de la
facultad de ingeniería de la Universidad de Chile, otro grupo tuvo que trabajar
en torno a los Directivos de un jardín infantil y, el último grupo, con tutores
de institutos profesionales o centros de formación técnica. El resultado de
dicho trabajo fue expuesto hacia el final de la clase.
Esta actividad, sumada a muchas que hemos realizado en el curso,
sirvió para poder poner en práctica los conocimientos y discusiones que se han
dado cada cátedra. Además, un hecho particular de esta actividad, fue que
desafiaba a los estudiantes a ponerse en el lugar de la persona objetivo del
mensaje, por lo que involucraba pensar y desarrollar un lenguaje adecuado, un
material que resulte novedoso para cada caso y más. Estas prácticas
desarrolladas en el curso incentivan a formar un pensamiento adecuado y
creativo para comunicar los contenidos que se revisan.
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