Ficha
bibliográfica: el trabajo colaborativo entre el profesorado como estrategia
para la inclusión
Catalina Lépez
Catalán
Referencia
Huguet,
T. (2009). El trabajo colaborativo entre el profesorado como estrategia para la
inclusión. En C. Giné, D. Durán,P. Font, y E. Miquel (Coords.). La educación inclusiva. De la exclusión a la
plena participación de todo el alumnado, (pp.81-94). Barcelona: Horsori.
Síntesis
y principales conclusiones
Huguet expone ocho puntos
importantes:
1. Colaboración,
inclusión y especialización: La
cultura docente se ha edificado sobre supuestos básicos que desfavorecen la
inclusión, como la tendencia a la especialización que fragmenta la educación, y
la enseñanza ideada para grupos homogéneos, que excluye a los estudiantes que
no pueden seguir el ritmo del grupo. Por eso es necesario que se superen las
perspectivas centradas en el individuo, atendiendo a la capacidad de cambio de
los sistemas, pues generan cambios educativos hacia metodologías inclusivas.
2. Flexibilizar
las fronteras entre los distintos profesionales: Los especialistas de diversas patologías,
pueden exagerar su campo, generando inseguridad en profesores, que no se
atreven a educar a sus alumnos “especiales”, desplazando el sentido común que
los llevaría a intervenir con regularidad frente a determinados comportamientos
disfuncionales en el aula y menospreciando su capacidad de influencia educativa.
Por esto, el trabajo colaborativo debe ayudar a crear estrategias y
procedimientos, para que los profesores puedan acoger y ayudar a los alumnos “especiales”.
3. Colaboración,
organización y clima relacional: A nivel de centro deben generarse
políticas y objetivos que potencien relaciones de colaboración y confianza. Que
se respeten las diferencias, se acepten los distintos tipos de estilos
profesionales y personales, promoviendo cercanía y entendimiento. Para esto,
deben construirse estructuras que incrementen las ocasiones para compartir
objetivos, metodologías y evaluaciones, generando espacios de colaboración
entre profesores que fomenten el apoyo y el desarrollo de relaciones laborales
significativas.
4. Dos
profesores en el aula: El
hecho de enseñar en conjunto significa un favorecimiento a la inclusión. De igual
forma, lo que ocurre antes (planificación) y después en el aula, favorece la
valoración de las dificultades de los alumnos, la exploración de nuevas
posibilidades y la adopción de retos compartidos, lo que se convierte en un
instrumento para la mejora y el cambio educativo.
5. Cuando
el profesor especializado entra en el aula: El rol de los profesionales especializados (“profesionales
sensibilizados del sistema”), es clave ya que, pueden identificar dificultades
que enfrentan los alumnos cuando sienten que no se les toma en cuenta o no se
confía en ellos, lo que también le puede pasar a profesores, por lo que se
genera complicidad. Por eso es necesario
que los profesionales de apoyo deben aprender y formarse en otras capacidades y
estrategias favorecedoras del cambio.
6. Colaboración
y planificación: Los
momentos en que dos profesores preparan actividades, negocian los roles,
planifican la actividad, y llegan a acuerdos sobre contenidos que van a
trabajar, gestionan espacios y tiempos,
además de identificar qué alumnos poseen más necesidad de apoyo. En este
sentido, el instrumento de la planificación debe tener en consideración a todo
el grupo, de manera de concretar estos objetivos.
7. Colaboración
y comunicaciones durante la actividad: Las comunicaciones que se dan entre profesores sobre alumnos mientras
se están llevando a cabo las actividades, fomentan un conocimiento más ceñido a
sus necesidades. Es necesario cuidar los comentarios que se realicen. Es buen
momento para realizar comentarios positivos entre profesores y alumnos,
aumentando su satisfacción e implicación en las tareas, y evitar los
comentarios negativos, ya que podrían crearles inseguridad o desmotivarlos.
8. Colaboración
y evaluación: La
valoración conjunta de las sesiones compartidas es una valiosa instancia para
la mejora de las metodologías del aula y del nivel de colaboración. De esta
forma, es necesario evaluar aspectos de enseñanza- aprendizaje y las propuestas
que se han realizado. Es así como las relaciones deberán mejorar para poder
generar un buen nivel de colaboración, lo que se logra con implicación,
compromiso y reconociendo las otras miradas como aportes que favorecen el
análisis de la información y que pueden ser aportes enriquecedores para el
cambio.
El texto concluye señalando que es necesario crear contextos de
colaboración dentro del aula, además de contextos de enseñanza y aprendizaje
con todos los alumnos, en conjunto con apoyo de otros profesores o profesores
especializados en algunos momentos, y de esta forma se generarán aulas
inclusivas donde todos los alumnos, sin importar sus diferencias, puedan
aprender
Comentario
El trabajo colaborativo
entre docentes, sean del mismo tipo o especializados, es una estrategia para la
inclusión, ya que en conjunto se pueden llevar a cabo planificaciones que
consideren a todos los alumnos sin distinción y se generen aportes desde las
distintas perspectivas y formaciones de los docentes. Sin embargo, el trabajo
colaborativo no debe limitarse solo a planificaciones o acciones previas al
trabajo en aula, sino que también debe llevarse a cabo un trabajo colaborativo
en el aula y en el transcurso de la clase, para así potenciar la capacidad de
análisis de las reacciones de los estudiantes y de su comportamiento ante las
actividades propuestas. De la misma forma, se deberá seguir una acción conjunta
a la hora de evaluar la clase, para detectar errores o potenciar acciones que
fueron positivas a la hora de llevarlas a la práctica.
Citas
textuales
“La fragmentación y la especialización acaba aislando a los educadores,
acotando su ámbito de intervención, y los convierte en profesionales que
necesitan la ayuda de expertos y especialistas en cada parcela educativa”
(Huguet, 2009, p. 82)
“Una cultura que se basa en el respeto a la iniciativa y a la
creatividad personal de sus miembros es favorecedora del cambio y la mejora, y
constituye un elemento indispensable para el crecimiento profesional y el
bienestar emocional del equipo humano” (Huguet, 2009, p. 84)
“El problema no es el alumno que no aprende o que experimenta barreras
al aprendizaje; (…), el reto es que todos los profesores se impliquen en la
mejora de las situaciones de enseñanza para que todos los alumnos puedan participar
y aprender. Esto sólo se puede hacer desde la colaboración” (Huguet, 2009, p.
91)
“Para construir aulas inclusivas en las que todos los alumnos puedan
aprender y participar (…), es necesario crear dinámicas de colaboración entre
docentes para que todos vayan tomando responsabilidades de ese proyecto y
puedan participar, sea cual sea su área de conocimiento” (Huguet, 2009, p. 94)
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