La co-enseñanza, una estrategia para el mejoramiento educativo y la
inclusión. Rodríguez, 2014.
Dakini Ruiz
Referencias
Beamish, W., Bryer, F. y Davies, M. (2006). Teacher re
ections on co-teaching a unit of work. International Journal of Whole
Schooling, 2(2), 3-18.
Cramer, E., Liston, A., Nervin, A. y Thousand, J. (2010).
Co-teaching in urban secondary school. Districts to meet the needs of all
teachers and learners: implications for teacher education reform. International
Journal of Whole Schooling, 6(2), 59-76.
Rodríguez, F. (2014). La co-enseñanza, una estrategia para el
mejoramiento educativo y la inclusión. Revista Latinoamericana de educación
inclusiva, 8(2), 219-233.
Villa, R., Thousand, J. y Nevin, A. (2008). A guide to
co-teaching. Practical tips for facilitating student learning. Thousand
Oaks, CA: Corwin Press.
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Existen tres categorías que se refieren a la colaboración
entre profesionales, encontramos así: los modelos de consulta, donde un
experto o especialista asesora a un consultante, al cual se le asigna menor
jerarquía. Los modelos colaborativos, en los cuales el asesoramiento
ocurre considerando a ambas partes como iguales y existe un intercambio de
roles entre asesor y asesorado. Y finalmente, la co-enseñanza.
La co-enseñanza es definida como:
“dos o más personas que comparten la responsabilidad de la enseñanza de
un grupo o de todos los estudiantes de una clase, otorgando ayuda y prestando
servicios de forma colaborativa para las necesidades de los estudiantes con y
sin discapacidades” (Cramer, Liston, Nervin y Thousand, 2010; Villa,
Thousand y Nevin, 2008, en Rodríguez, 2014. p. 220-221).
Se introduce en las escuelas chilenas gracias a un proceso de
innovación de los Programas de Integración Escolar que fue realizado por el
Ministerio de Educación. Rodríguez (2014) describe esta práctica como:
“trabajo colaborativo en los equipos multidisciplinarios de los
establecimientos educacionales. Estos equipos pueden estar formados por el
profesor de educación regular, el educador diferencial, psicopedagogo,
profesionales asistentes de la educación (fonoaudiólogo, psicólogo y
kinesiólogo), técnicos asistentes intérpretes de lengua de señas e incluso
padres, madres, y alumnos tutores” (p. 220).
Incluye un trabajo colaborativo en la gestión curricular,
facilitando la integración interdisciplinaria entre profesionales de la
educación, pues “complementan y combinan sus competencias curriculares y
metodológicas en función de una meta para todos los alumnos” (Beamish, Bryer y
Davies, 2006, en Rodríguez, 2014, p. 221).
Rodríguez (2014) señala seis elementos propuestos por Villa,
et. al., (2008), imprescindibles para la aplicación de la co-enseñanza:
Coordinar el trabajo para lograr metas comunes; compartir un sistema de
creencias que sustente que cada uno de los miembros del equipo tiene una única
y necesaria experticia; demostrar paridad al ocupar alternadamente roles de
profesor y alumno (experto y novicio);
utilizar un liderazgo distributivo de
funciones, en que los roles tradicionales del profesor son distribuidos entre
todos los miembros del equipo de co-enseñanza; realizar un proceso cooperativo,
favorecido por elementos como interacción cara a cara, interdependencia
positiva, habilidades interpersonales, monitoreo del progreso de la
co-enseñanza y compromiso individual; la colaboración debe tener un carácter
voluntario, que implica poder aceptar o rechazar las ideas que surjan en el
equipo, éstas no son impuestas.
La co-enseñanza tiene consecuencias positivas en alumnos con
y sin discapacidad, pues los primeros aprenden más de lo que aprenderían en
condiciones normales, y los segundos cambian sus creencias respecto a la
discapacidad. Los estudiantes son capaces de mejorar sus habilidades sociales,
y mejoran su percepción de sí mismos. Por otro lado, sos profesores que
utilizan esta estrategia, buscan diversas formas de enseñar, fomentando la
participación de sus alumnos y otorgando más oportunidades de aprendizaje, al
mismo tiempo que desarrollan un sentido de comunidad y un sentido de
satisfacción con su trabajo.
Al ponerla en práctica, es fundamental “que al iniciar se
definan con claridad los roles y responsabilidades de cada miembro del equipo y
se garantice un horario para reunirse en forma periódica” (Rodríguez, 2014. p.
223), a la vez, debe identificarse qué puede aportar cada miembro del equipo al
proceso educativo. Se debe “organizar la enseñanza de los estudiantes en varios
estilos, como kinestésico/táctil y auditivo/visual, favoreciendo la enseñanza
diversificada a través de ejercicios para estimular y alcanzar los
aprendizajes” (Rodríguez, 2014. p. 223). Es importante también, realizar una
evaluación de la propia co-enseñanza en el equipo.
Existen diversos enfoques de la co-enseñar, de los cuales se
debe elegir el más apropiado. Ellos son:
- Co-enseñanza de observación: Un
profesor dirige la clase por completo mientras el otro recolecta información
del grupo clase o de algunos estudiantes. Una vez realizadas las observaciones,
el equipo debe reunirse para analizar la problemática y discutir alternativas
de solución.
- Co-enseñanza de apoyo: Un
profesor toma el rol de conducir la clase mientras el otro se rota entre los
estudiantes proveyéndoles apoyo individual, supervisando, recogiendo
información y manejando la conducta.
- Co-enseñanza en grupos simultáneos: Los
educadores dividen la clase en dos grupos, tomando cada uno la responsabilidad
total de la enseñanza de un grupo, trabajando con los mismos contenidos, pero
adaptados las necesidades de cada uno de ellos.
- Co-enseñanza de rotación entre grupos: Los
profesores trabajan con grupos diferentes de estudiantes en secciones
diferentes de la clase. Los docentes se rotan entre los grupos y también puede
existir un grupo que a veces trabaje sin un profesor.
- Co-enseñanza complementaria: Un
profesor del equipo realiza acciones para mejorar o complementar la enseñanza
provista por el otro profesor.
- Co-enseñanza en estaciones: Los
profesores dividen el material y la clase en estaciones y grupos de
estudiantes. En un determinado momento los estudiantes se rotan de estación,
entonces los docentes instruyen al grupo siguiente con las adaptaciones que
requiera.
- Co-enseñanza alternativa: Un
profesor trabaja con la clase completa, mientras el otro docente se ocupa de un
grupo pequeño desarrollando actividades remediales, de preparación,
enriquecimiento y evaluación, entre otras.
- Co-enseñanza en equipo: Todos los
miembros del equipo desarrollan formas de enseñar que permiten que los
estudiantes se beneficien de las fortalezas y experticias de cada profesor. Los
co-educadores desarrollan simultáneamente la clase, alternándose los roles de
conducir y apoyar la clase.
Finalmente, “la co-enseñanza no es un fin en sí mismo, sino
un medio para un fin” (Rodríguez, 2014. p. 228). Se deben tener en cuenta
ciertos factores que influyen en ella, como la cultura de la escuela, la
disposición de los profesores a trabajar en grupo, el apoyo de administrativos,
entre otros. Así también, hay que recordar que “la co-enseñanza no se reduce al
ámbito de los Programas de Integración Escolar, pues puede ser practicada en
los equipos SEP, entre docentes de un mismo nivel, de diferentes niveles y de
diferentes asignaturas, entre otras combinaciones. (Rodríguez, 2014. p. 227).
Comentario
La co-enseñanza, al ser beneficiosa para los estudiantes y
los docentes, es una perfecta herramienta para la inclusión de la diversidad en
las escuelas, y para fomentar la cooperación entre pares. Sin embargo, ésta
práctica puede no parecer muy afín a los intereses de los administrativos,
quienes suelen menospreciar el trabajo de sus profesores, reduciendo el proceso
de enseñanza al trabajo en pos de obtener “buenos” resultados en pruebas
estandarizadas. Se debe entonces, disputar el espacio de enseñanza que son las
aulas escolares, implementando estrategias diversificadas de enseñanza, para
lograr que una mayor cantidad de niños logren aprender, adaptando contenidos,
prácticas docentes y evaluaciones, con el fin de brindar apoyo a alumnos con y
sin discapacidad, y al mismo tiempo, para generar un trabajo en conjunto entre
distintos profesionales de la educación, quienes tienen distintos conocimientos
y estrategias para aportar. De esta manera, se puede lograr la
desestigmatización del trabajo colaborativo como pérdida de tiempo, que está
bien que los profesores reconozcan que a veces no saben o necesitan ayuda de
otros, y de que alumno enseñando a alumno es una distracción.
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