martes, 17 de octubre de 2017

Ficha Bibliográfica Nº16

La co-enseñanza, una estrategia para el mejoramiento educativo y la inclusión. Rodríguez, 2014.
Dakini Ruiz
Referencias
Beamish, W., Bryer, F. y Davies, M. (2006). Teacher re ections on co-teaching a unit of work. International Journal of Whole Schooling, 2(2), 3-18.
Cramer, E., Liston, A., Nervin, A. y Thousand, J. (2010). Co-teaching in urban secondary school. Districts to meet the needs of all teachers and learners: implications for teacher education reform. International Journal of Whole Schooling, 6(2), 59-76.
Rodríguez, F. (2014). La co-enseñanza, una estrategia para el mejoramiento educativo y la inclusión. Revista Latinoamericana de educación inclusiva, 8(2), 219-233.
Villa, R., Thousand, J. y Nevin, A. (2008). A guide to co-teaching. Practical tips for facilitating student learning. Thousand Oaks, CA: Corwin Press.
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Existen tres categorías que se refieren a la colaboración entre profesionales, encontramos así: los modelos de consulta, donde un experto o especialista asesora a un consultante, al cual se le asigna menor jerarquía. Los modelos colaborativos, en los cuales el asesoramiento ocurre considerando a ambas partes como iguales y existe un intercambio de roles entre asesor y asesorado. Y finalmente, la co-enseñanza.
La co-enseñanza es definida como:
“dos o más personas que comparten la responsabilidad de la enseñanza de un grupo o de todos los estudiantes de una clase, otorgando ayuda y prestando servicios de forma colaborativa para las necesidades de los estudiantes con y sin discapacidades”  (Cramer, Liston, Nervin y Thousand, 2010; Villa, Thousand y Nevin, 2008, en Rodríguez, 2014. p. 220-221).
Se introduce en las escuelas chilenas gracias a un proceso de innovación de los Programas de Integración Escolar que fue realizado por el Ministerio de Educación. Rodríguez (2014) describe esta práctica como:
“trabajo colaborativo en los equipos multidisciplinarios de los establecimientos educacionales. Estos equipos pueden estar formados por el profesor de educación regular, el educador diferencial, psicopedagogo, profesionales asistentes de la educación (fonoaudiólogo, psicólogo y kinesiólogo), técnicos asistentes intérpretes de lengua de señas e incluso padres, madres, y alumnos tutores” (p. 220).
Incluye un trabajo colaborativo en la gestión curricular, facilitando la integración interdisciplinaria entre profesionales de la educación, pues “complementan y combinan sus competencias curriculares y metodológicas en función de una meta para todos los alumnos” (Beamish, Bryer y Davies, 2006, en Rodríguez, 2014, p. 221).
Rodríguez (2014) señala seis elementos propuestos por Villa, et. al., (2008), imprescindibles para la aplicación de la co-enseñanza: Coordinar el trabajo para lograr metas comunes; compartir un sistema de creencias que sustente que cada uno de los miembros del equipo tiene una única y necesaria experticia; demostrar paridad al ocupar alternadamente roles de profesor y alumno (experto y novicio);
 utilizar un liderazgo distributivo de funciones, en que los roles tradicionales del profesor son distribuidos entre todos los miembros del equipo de co-enseñanza; realizar un proceso cooperativo, favorecido por elementos como interacción cara a cara, interdependencia positiva, habilidades interpersonales, monitoreo del progreso de la co-enseñanza y compromiso individual; la colaboración debe tener un carácter voluntario, que implica poder aceptar o rechazar las ideas que surjan en el equipo, éstas no son impuestas.
La co-enseñanza tiene consecuencias positivas en alumnos con y sin discapacidad, pues los primeros aprenden más de lo que aprenderían en condiciones normales, y los segundos cambian sus creencias respecto a la discapacidad. Los estudiantes son capaces de mejorar sus habilidades sociales, y mejoran su percepción de sí mismos. Por otro lado, sos profesores que utilizan esta estrategia, buscan diversas formas de enseñar, fomentando la participación de sus alumnos y otorgando más oportunidades de aprendizaje, al mismo tiempo que desarrollan un sentido de comunidad y un sentido de satisfacción con su trabajo.
Al ponerla en práctica, es fundamental “que al iniciar se definan con claridad los roles y responsabilidades de cada miembro del equipo y se garantice un horario para reunirse en forma periódica” (Rodríguez, 2014. p. 223), a la vez, debe identificarse qué puede aportar cada miembro del equipo al proceso educativo. Se debe “organizar la enseñanza de los estudiantes en varios estilos, como kinestésico/táctil y auditivo/visual, favoreciendo la enseñanza diversificada a través de ejercicios para estimular y alcanzar los aprendizajes” (Rodríguez, 2014. p. 223). Es importante también, realizar una evaluación de la propia co-enseñanza en el equipo.
Existen diversos enfoques de la co-enseñar, de los cuales se debe elegir el más apropiado. Ellos son:
-  Co-enseñanza de observación: Un profesor dirige la clase por completo mientras el otro recolecta información del grupo clase o de algunos estudiantes. Una vez realizadas las observaciones, el equipo debe reunirse para analizar la problemática y discutir alternativas de solución.
Co-enseñanza de apoyo: Un profesor toma el rol de conducir la clase mientras el otro se rota entre los estudiantes proveyéndoles apoyo individual, supervisando, recogiendo información y manejando la conducta.
- Co-enseñanza en grupos simultáneos: Los educadores dividen la clase en dos grupos, tomando cada uno la responsabilidad total de la enseñanza de un grupo, trabajando con los mismos contenidos, pero adaptados las necesidades de cada uno de ellos.
Co-enseñanza de rotación entre grupos: Los profesores trabajan con grupos diferentes de estudiantes en secciones diferentes de la clase. Los docentes se rotan entre los grupos y también puede existir un grupo que a veces trabaje sin un profesor.
Co-enseñanza complementaria: Un profesor del equipo realiza acciones para mejorar o complementar la enseñanza provista por el otro profesor.
-  Co-enseñanza en estaciones: Los profesores dividen el material y la clase en estaciones y grupos de estudiantes. En un determinado momento los estudiantes se rotan de estación, entonces los docentes instruyen al grupo siguiente con las adaptaciones que requiera.
- Co-enseñanza alternativa: Un profesor trabaja con la clase completa, mientras el otro docente se ocupa de un grupo pequeño desarrollando actividades remediales, de preparación, enriquecimiento y evaluación, entre otras. 

Co-enseñanza en equipo: Todos los miembros del equipo desarrollan formas de enseñar que permiten que los estudiantes se beneficien de las fortalezas y experticias de cada profesor. Los co-educadores desarrollan simultáneamente la clase, alternándose los roles de conducir y apoyar la clase. 
Finalmente, “la co-enseñanza no es un fin en sí mismo, sino un medio para un fin” (Rodríguez, 2014. p. 228). Se deben tener en cuenta ciertos factores que influyen en ella, como la cultura de la escuela, la disposición de los profesores a trabajar en grupo, el apoyo de administrativos, entre otros. Así también, hay que recordar que “la co-enseñanza no se reduce al ámbito de los Programas de Integración Escolar, pues puede ser practicada en los equipos SEP, entre docentes de un mismo nivel, de diferentes niveles y de diferentes asignaturas, entre otras combinaciones. (Rodríguez, 2014. p. 227).
Comentario

La co-enseñanza, al ser beneficiosa para los estudiantes y los docentes, es una perfecta herramienta para la inclusión de la diversidad en las escuelas, y para fomentar la cooperación entre pares. Sin embargo, ésta práctica puede no parecer muy afín a los intereses de los administrativos, quienes suelen menospreciar el trabajo de sus profesores, reduciendo el proceso de enseñanza al trabajo en pos de obtener “buenos” resultados en pruebas estandarizadas. Se debe entonces, disputar el espacio de enseñanza que son las aulas escolares, implementando estrategias diversificadas de enseñanza, para lograr que una mayor cantidad de niños logren aprender, adaptando contenidos, prácticas docentes y evaluaciones, con el fin de brindar apoyo a alumnos con y sin discapacidad, y al mismo tiempo, para generar un trabajo en conjunto entre distintos profesionales de la educación, quienes tienen distintos conocimientos y estrategias para aportar. De esta manera, se puede lograr la desestigmatización del trabajo colaborativo como pérdida de tiempo, que está bien que los profesores reconozcan que a veces no saben o necesitan ayuda de otros, y de que alumno enseñando a alumno es una distracción.

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