Ficha bibliográfica: “Captar la
atención del cerebro”
Claudio
González García
Referencia
Jensen,
E. (2010). Captar la atención del cerebro. En E. Jensen, Cerebro y aprendizaje. Competencias e implicaciones educativas (pp.
65-78). Madrid: Narcea.
Síntesis
y principales conclusiones
En
la educación, captar y mantener la atención de los alumnos ha sido un aspecto
fundamental. Cada nuevo año escolar, los profesores enfrentan diversos desafíos
en relación a la forma de enseñar, gastando una gran cantidad de energía para
lograr que los alumnos sean “buenos”.
La
vasta investigación sobre este tema ha buscado explicar la función que tienen
los factores bilógicos en la atención y el aprendizaje. En dichas
investigaciones, se ha descubierto que: los sistemas de atención están
localizados por todo el cerebro, la mayor parte de nuestra atención se centra
en contrastes (movimientos, sonidos, emociones), los componentes químicos
poseen una función significativa en la atención y que los genes también se
encuentran implicados en esta.
Al
estar en vigilia, nos enfrentamos a una compleja decisión en todo momento:
dónde fijar nuestra atención. Nuestro cerebro siempre está prestando atención a
algo, puesto que de esto depende nuestra supervivencia. La atención puede ser
tanto interna como externa, o bien, difusa, relajada o vigilante.
En
el ámbito educativo se suele solicitar a los alumnos que mantengan la atención
en un objeto determinado e ignoren otros estímulos del entorno que, con
frecuencia, son más interesantes. Lamentablemente, cuando la enseñanza no está
siendo relevante o cautivadora para los estudiantes, la atención dentro del aula
es muy improbable. La atención en un alumno se expresa en el momento en que
existe un mayor flujo de información en la zona de las vías cerebrales
relativas a las vías circundantes (actividad cerebral especializada alta,
atención alta).
Nuestro
cerebro sabe a qué prestar atención gracias a nuestro sistema visual, el cual
permite que la información fluya de manera bidireccional (desde los ojos al
tálamo y córtex visual, y viceversa). Un correcto funcionamiento de la atención
se da al momento de estimular muchas neuronas a la misma vez que se elimina la
información no importante. Si se quiere lograr atención se debe provocar un
gran contraste respecto a lo que se estaba haciendo, por ejemplo, para llamar
la atención de los alumnos el profesor en lugar de alzar más su voz, puede
hacer sonar una campanilla.
Respecto
a las zonas del cerebro implicadas en la atención, el lóbulo parietal derecho
está a cargo de los cambios de atención, el lóbulo frontal izquierdo clasifica
los datos de entrada y el núcleo genicular lateral (NGL) suprime los datos
irrelevantes, amplificando los más relevantes. En tanto, en relación a la
química de la atención, se está más alerta con niveles mayores de adrenalina,
sin embargo, la norepinefrina es la más implicada en la atención (niveles bajos
se encuentran al estar somnolientos mientras que niveles altos provocan un
estado de estrés).
Durante
el día nuestra atención natural tiene altibajos, como una montaña rusa. Son
ritmos ultradianos, durando entre 90 y 110 minutos, teniendo 16 ciclos en un
período de 24 horas. Este hecho es un tanto novedoso, pues son ciclos que no se
tienen en consideración durante la vigilia. Estirarse o correr pueden ayudar a
centrar la atención, es por esto que se recomienda alentar a ponerse de pie y
estirarse a los alumnos cuando tengan sueño. Es más, el propio cerebro cambia
su capacidad cognitiva durante estos altibajos, teniendo una mejora eficaz en
tareas verbales y una disminución simultanea en tareas espaciales, en
experimentos que comprendían distintos episodios en un total de ocho horas.
Esto tiene consecuencias a considerar: el someter a una prueba a los alumnos en
un momento incorrecto arrojará inevitablemente puntuaciones inferiores, siendo
portafolios elaborados a lo largo del curso evaluadores más óptimos que una
prueba del momento.
El
cerebro no funciona de la manera correcta en un estado de atención continúa, es
más, la atención externa no se puede mantener de manera continúa por un largo
período (10 minutos o menos). En el aula se identifican tres razones para
afirmar que la atención continua es contraproducente: 1) la mayoría de lo que
aprendemos no se puede procesar de modo consciente, se necesita tiempo para
procesarlo, 2) el significado se genera desde el interior, no externamente y 3)
se necesita de tiempo para “imprimir” cada nuevo aprendizaje. Se ha descubierto
que escribir o discutir lo que se ha aprendido recientemente en grupos pequeños
mejora el aprendizaje, evitando que los profesores deban repetir muchas veces
la gran cantidad de información que quieren enseñar. El ideal de la atención
continúa es, incluso, negativa para los mismos profesores, puesto que están
sometidos habitualmente a una gran cantidad de estrés. De hecho, expertos están
aconsejando a los empleadores permitir a sus trabajadores una siesta diaria
para mejorar la productividad, sin embargo, lo más aconsejable es dar tiempo de
descanso o tiempo de procesamiento personal, donde cada persona pueda elegir en
qué invierte su tiempo.
Se
ha encontrado, además, un vínculo genético entre conductas impulsivas que
buscan novedad y un gen receptor especifico para la dopamina, explicando la
falta de control de ciertos estudiantes por factores biológicos más que por la
competencia de sus padres. Esto podría explicar ciertos problemas que se han
vuelto comunes, como el diagnostico de niños con TDA, puesto que la razón por
la cual les cueste centrar la tención y limitar sus actos motores no demuestra
que sean incapaces de prestar atención, sino que su dificultad radica en la
selección de cuales son los estímulos del entorno relevantes y cuales no,
terminando fijándose en todo.
Se
aconseja a los profesores saber proporcionar un equilibrio entre lo novedoso
(para llamar la atención) y la tradición (para bajar el estrés), de este modo,
una vez que se haya captado la atención de los alumnos, lo más recomendable es
aprovecharla al máximo, de lo contrario, se deberá comenzar de nuevo.
Breve
comentario
Sin
duda alguna, el trabajo en el interior del aula para los profesores resulta
complejo, debido a la gran diversidad de alumnos que se tiene en ella. Es por
esto, que los nuevos aportes que se van realizando con el tiempo en materia
pedagógica constituye una ayuda y herramienta fundamental para lograr un
aprendizaje más óptimo y significativo en los estudiantes. La atención es un
factor clave en el proceso de adquirir nuevos conocimientos, es por esta razón
que se deben aceptar los procesos naturales de atención por los que pasa
cualquier persona, de modo de no sobre exigir, puesto que no tendría provecho
alguno al momento del aprendizaje. Además, sacar la mayor productividad posible
a los espacios dónde se pueda producir un aprendizaje significativo.
Citas
textuales
“Ahora
conocemos que el propósito de la atención parece ser: promover la supervivencia
y ampliar los estados placenteros” (Jensen, 2010, p. 66).
“Lo
que vemos y en lo que nos fijamos es un acto equilibrador de dos direcciones:
de construcción y mantenimiento retroinformación de estímulos” (Jensen, 2010,
p. 67).
“El
aprendizaje se puede volver más funcional cuando los estímulos externos se
cortan y el cerebro puede vincularlo con otras asociaciones, usos y
procedimientos” (Jensen, 2010, p. 72).
“Intentar
prestar atención a todo es tanto problema como no prestar suficiente atención
cuando es oportuno” (Jensen, 2010, p. 75).
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