Ficha Bibliográfica "La equidad y la inclusión social: uno de los desafíos de la educación y la escuela hoy"
Claudio González García
Blanco, R. (2006). La
equidad y la inclusión social: uno de los desafíos de la educación y la escuela hoy, Revista electrónica sobre Calidad,
Eficacia y Cambio de Educación 4(3) 1-15.
Síntesis y principales conclusiones.
La autora del
texto, comienza el texto apuntando a la sociedad de América Latina, la que
caracteriza como desintegrada y fragmentada producto de la pobreza y la
desigualdad en la distribución de los recursos.
Las diversas
reformas gestadas en educación en los países de América Latina durante la
década de los noventa no han logrado un cambio sustancial para afrontar las
desigualdades al interior de la educación, de este modo, la educación no
contribuye a la construcción de sociedades más justas y democráticas, no
logrando por tanto una de sus funciones principales. Se reconoce, además, que, pese
a que ha existido un avance, aún hay muchos factores que provocan exclusión en
la educación, entre lo que podemos encontrar el acceso, donde, por ejemplo, los
grupos más vulnerables son los más excluidos. Otros factores que generan
exclusión se encuentran en temas como la educación en la primera infancia, los
años de estudio, el acceso a la educación secundaria, calidad de la oferta
educativa y aprendizaje, origen socioeconómico y, finalmente, algún grado de
discapacidad.
En este punto es
importante realizar la distinción conceptual entre integración e inclusión,
puesto que es algo que genera mucha confusión. Se señala que el foco de la inclusión
es más amplio que el de la integración, de este modo, la inclusión se focaliza
en el acceso, participación y logros de todos los alumnos, incluso en aquellos
que pueden ser potencialmente marginados. Además, se reconoce que el problema
sería el sistema educativo y sus escuelas, no el niño, puesto que las escuelas
inclusivas deben ser capaces de atender la diversidad del alumnado. Se concluye
que el transformar la cultura, la organización y las prácticas educativas para
atender la diversidad son la preocupación central de la educación inclusiva.
Luego,
se trabaja el significado de la inclusión en educación, describiendo diversos
puntos con las finalidades que persigue la educación inclusiva. En primer
lugar, se pretende hacer efectivo el derecho de todas las personas para tener
una educación de calidad, con el objetivo de formar sociedades más justas y
democráticas, donde cada
persona, además, puedan desarrollar al máximo sus capacidades. El segundo
punto, muy ligado al descrito anteriormente, alude a la formación de escuelas
con acceso más plurales para formar sociedades más democráticas, teniendo a la
base el principio de igualdad de oportunidades. El tercer punto corresponde a
la educación de calidad para todos a la cual aspira la educación inclusiva,
donde se trabaja como tema central la pertinencia de la educación -descrita por
la UNESCO- entendida como la promoción de aprendizajes significativos para
todos y que no solo respondan a los intereses de las clases dominantes.
Por otro lado, se
describe que la educación es un medio fundamental para “aprender a ser” y
“aprender a vivir juntos”, esto porque la educación no solo permite la
socialización entre individuos, sino que también contribuye a la individuación
de cada sujeto haciendo efectivo su derecho a la propia identidad.
Posteriormente se
señala que no debiese existir una división entre educación especial y educación
para todos, puesto que el enfoque de la inclusión demanda avanzar hacia un
sistema educativo único y diversificado, capaz de atender de forma adecuada las
necesidades de los distintos colectivos y personas, logrando sin distinción la
misma calidad y aprendizajes para toda la población estudiantil.
Finalmente,
se analiza el rol del docente en el desarrollo de escuelas inclusivas, el que
se debería basar en un trabajo colaborativo, donde cada uno aporte
conocimientos y perspectivas para la educación de todo el alumnado, sin
embargo, se reconoce que este no debiese ser un trabajo aislado y exclusivo
para docentes, sino que se necesita el aporte de distintos profesionales que
aporten con funciones complementarias, colaborando de manera activa y
promoviendo los cambios necesarios para optimizar el aprendizaje y la
participación de todos los alumnos.
- Comentario.
Como describe Blanco, pese a que en América
Latina ha existido un gran avance en temas de inclusión educativa, aún estamos
al debe para generar y promocionar una verdadera inclusión educativa, teniendo
que considerar aspectos que incluso pasan desapercibidos en el debate actual
sobre educación. La inclusión es un proceso que nunca está acabado del todo y
debe atender no solo a los más vulnerables, puesto que todos los alumnos son
potenciales víctimas de exclusión, por tanto, es necesario realizar cambios
profundos en la cultura escolar para poder fomentar una educación dónde se
atienda a toda la diversidad del alumnado sin desconsiderar sus características
particulares.
- Citas textuales.
“Se da la paradoja de que muchas escuelas
integran niños y niñas con discapacidad y simultáneamente están expulsando o
discriminando a otro tipo de alumnos, por lo que se podría afirmar que estas
escuelas no son verdaderamente inclusivas” (Blanco, 2006, p. 5).
“La
preocupación central de la inclusión; transformar la cultura, la organización y
las prácticas educativas de las escuelas comunes para atender la diversidad de
necesidades educativas de todo el alumnado, que son el resultado de su origen
social y cultural y de sus características personales en cuanto a competencias,
intereses y motivaciones. En este caso, a diferencia de lo ocurrido con las
experiencias de integración, la enseñanza se adapta a los alumnos y no estos a
la enseñanza” (Blanco, 2006, p. 6).
“Es
importante señalar que la inclusión es un proceso que nunca está acabado del
todo, ya que constantemente pueden aparecer diferentes barreras que excluyen o
discriminan a alumnos y alumnas” (Blanco, 2006, p. 6).
“Una
educación es de calidad si da respuesta a la diversidad del alumnado, es decir
si se ajustan la enseñanza y las ayudas pedagógicas a la situación y
características de cada uno, y si se le proporcionan los recursos necesarios
para progresar en su aprendizaje” (Blanco, 2006, p. 9).
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