Ficha Bibliográfica “Dilemas, contradicciones y variedades de la inclusión”
Catalina Lépez Catalán
Dyson, A. (2001). Dilemas, contradicciones y variedades de la inclusión. En M. Verdugo y F. Jordán de Urríes (Eds.), Apoyos, autodeterminación y calidad de vida (pp.145-160). Salamanca: Amarú.
Síntesis y principales conclusiones:
El autor señala que no se puede hablar de “inclusión”, sino que, tiene más sentido hablar de “inclusiones”, ya que no existe un solo tipo y existen distintas “variedades” de esta.
En el texto se destacan cuatro variedades principales de inclusión. La primera hace alusión a la inclusión como colocación, la cual se define como basada en los derechos, y pone especial énfasis en los estudiantes con necesidades educativas especiales. De esta forma, se señala que el principal cambio necesario será el de los valores y actitudes entre los profesores y otros educadores, para que así, exista una sociedad inclusiva en la que se tenga derecho de “pertenencia” a escuelas y clases regulares.
La segunda variedad de inclusión, es la inclusión como educación para todos, la que habla de una sociedad inclusiva “abierta” y no discriminatoria, donde se incluya a los grupos con una educación pobre, inexistente o de mala calidad. En esta sociedad la atención debe centrarse en todos los niños, pero no en todos los niños igualmente, ya que, la inclusión exige un esfuerzo especial en los casos de niños “marginados” y “desfavorecidos” que tienen un grave riesgo de exclusión, entendiendo la inclusión como el tener derecho a la educación escolar.
En este sentido, se dan tres debates; uno social que señala que la educación “inclusiva” conlleva a una sociedad mejor, otro debate de tipo educativo que indica que las escuelas inclusivas son más eficaces educativamente, y por último, un debate de recursos que habla acerca de que las escuelas inclusivas son eficaces y rentables y que a la vez constituyen el mejor modo de lograr una “educación para todos”
Una tercera variedad de inclusión es la de inclusión como participación donde se aspira a una sociedad inclusiva basada en los derechos, además de plural y cohesiva, que acoja a todos los estudiantes y a todos los miembros de la comunidad escolar, especialmente a los marginados, siendo incluido quien se enfrenta a las barreras mínimas para el aprendizaje y la participación. La inclusión como participación, al igual que la inclusión como colocación es principalmente un asunto de “valores”, más que un conjunto de técnicas educativas.
La última variedad de inclusión descrita por el autor, hace referencia a la inclusión social, que pone énfasis en los grupos con riesgo de exclusión social, que logran ser incluidos cuando poseen altos niveles en la escuela, de esta forma pueden prosperar en el mercado laboral y ayudar a moldear la sociedad. Se aspira así, a una sociedad en la que se combinen los derechos y obligaciones de los ciudadanos activos y una economía competitiva. La inclusión social no está enfocada de forma principal en la educación especial, aunque la reforma de educación especial incluida dentro de las otras variedades de inclusión destacadas aquí, podría contribuir a su desarrollo.
En este sentido, el “ser incluido” no es exclusivamente mirado como la participación en escuelas regulares, sino, como una forma específica de participación en la sociedad y, especialmente, como la supervivencia en un mercado laboral competitivo.
Por todo lo anterior, el autor señala que, los estudiantes no pueden considerarse como “incluidos” hasta que no posean aptitudes necesarias para participar en la sociedad o hasta que la diferencia entre sus aptitudes y las de sus iguales sea considerable.
Comentario:
El autor recalca la importancia de conocer los distintos tipos de “inclusiones”, en especial para quienes elaboran políticas que conciernen a la educación, y más aún, para quienes apuntan a una educación inclusiva, de manera que sean conscientes de las variedades de inclusión que existen, y de esta forma generen una revisión de las debilidades y fortalezas de cada una de las perspectivas, que pueden volcarse con orientaciones distintas, pero que sin embargo tienen cosas en común.
Citas textuales:
“Existe una amplia gama de “discursos” de inclusión que interactúan de forma compleja, por lo que parece más sensato hablar de “inclusiones” (en plural) que de un concepto singular y monolítico de “inclusión”” (Dyson, 2001, en Verdugo y Jordan de Urríes, 2001, p. 146).
“En realidad el lenguaje de la “inclusión” se utiliza en muchos sentidos distintos. Además no se trata únicamente de un asunto de definición terminológica. Cada “variedad” de inclusión trata de distintos grupos de estudiantes, cuenta con distintas definiciones de lo que significa “estar incluido”, tiene distintas visiones de la sociedad que la educación debería crear y distintas consecuencias para las escuelas” (Dyson, 2001, en Verdugo y Jordan de Urríes, 2001, p. 158).
“El desarrollo de escuelas inclusivas (…) no es por lo tanto únicamente una forma de asegurar el respeto de derechos de los niños discapacitados de forma que accedan a uno u otro tipo de escuela, sino que constituye una estrategia esencial para garantizar que una amplia gama de grupos tenga acceso a cualquier forma de escolaridad” (Dyson, 2001, en Verdugo y Jordan de Urríes, 2001, p. 150).
“A nivel general existen algunos puntos comunes que aparecen en todas las variedades de inclusión: Un compromiso para la creación de una sociedad más justa, Un compromiso para la creación de un sistema educativo más equitativo, La convicción de que la respuesta de las escuelas regulares frente a la diversidad estudiantil (…) constituye un medio de hacer realidad estos compromisos” (Dyson, 2001, en Verdugo y Jordan de Urríes, 2001, p. 158).
No hay comentarios.:
Publicar un comentario