lunes, 25 de septiembre de 2017

Ficha Bibliográfica N° 8


Ficha Bibligráfica “Transformar para adaptar, adaptar para incluir: Una mirada psicoeducativa a la educación inclusiva”
Catalina Lépez Catalán.
Referencia
Onrubia, J. (2009). Transformar para adaptar, adaptar para incluir: una mirada psicoeducativa a la educación inclusiva. En C. Giné (coord.), La educación inclusiva. De la exclusión a la plena participación de todo el alumnado. Barcelona: Horsori.

Síntesis y principales conclusiones:

El autor comienza el texto planteando que todos los alumnos necesitan apoyo y ayuda para lograr los objetivos de la educación escolar, desplazando el foco de las condiciones personales de los alumnos, hacia las condiciones y características que deben cumplir los establecimientos educacionales. Es por esto que se plantean ciertos conceptos y principios relacionados con la educación inclusiva.
El primer principio, es el de la concepción interaccionista de las diferencias individuales y su relación con el aprendizaje escolar.  Aquí se propone el término de necesidades educativas especiales, que pretende destacar que las dificultades de aprendizaje y discapacidad, no son producto de las problemáticas o deficiencias personales de los alumnos, sino que, son resultado de la interacción de diversas variables sociales (políticas, prácticas, culturas) y de condiciones personales de los alumnos. De esta forma, se afirma que las características individuales de las personas son dependientes de la interacción de factores extrínsecos e intrínsecos, y que, por lo tanto, las características de los individuos no están fijas ni predeterminadas, sino que pueden irse modificando dadas las interacciones de la persona con su entorno y los contextos en que participa.
Por lo anterior, que un alumno aprenda también depende de las ayudas que reciba y del contexto en que desarrolle los aprendizajes.
El segundo principio, corresponde a la enseñanza adaptativa como instrumento para una educación inclusiva, que propone definir objetivos y aprendizajes comunes para todos los alumnos, pero con la adaptación de métodos y formas de enseñanza dependiendo las características de los alumnos. Una manera efectiva en que los alumnos puedan alcanzar estos objetivos, es ofreciendo una amplia gama de ayudas para aprender, de manera de favorecer a los alumnos.
Se señala además, que una estrategia de enseñanza adaptativa, requiere de procesos y decisiones como la macroadaptación, es decir, adaptaciones llevadas a cabo antes de iniciarse en el aula (contenidos, tareas, procedimientos, materiales didácticos) y la microadaptación, que corresponden a adaptaciones que se realizan en el aula durante el proceso de enseñanza y aprendizaje (dar más tiempo para realizar una actividad, volver a repasar un contenido, explicar de una manera distinta a la pensada en la planificación).
Finalmente, el último principio es el de centros inclusivos, aulas inclusivas. En los centros, son importantes ciertas características institucionales, como la existencia de un proyecto educativo global y compartido, un alto grado de autoexigencia profesional y responsabilización de su propia práctica por parte de los profesores, un clima de centro y de aula favorable para el aprendizaje, un liderazgo eficaz y aceptado por la escuela, una planificación cuidadosa, coordinada y flexible de los recursos.
En cuanto a las aulas, son importantes ciertas condiciones que definen las formas y contextos de actividad productiva en la que participan los alumnos diariamente, como por ejemplo, el planteamiento y diseño del aula como espacio de elaboración colectiva de conocimiento, que constituya un espacio seguro tanto en el índole personal, como afectivo/emocional, que permitan las diversas formas de participación de los alumnos, y que utilicen de manera sistemática el trabajo cooperativo entre los alumnos y que promueva el aprendizaje autónomo y autorregulado.

Comentario:

Como señala el autor, es fácil comprobar que la realidad de muchas escuelas y aulas se encuentran aún lejos de las condiciones necesarias para generar una escuela inclusiva y que avanzar hacia ellas es un proceso largo y complejo. Sin embargo, es necesario hacer conciencia de que la diversidad es algo que existe y nutre a las escuelas y que se debe aprender a valorar. También es necesario comprender que las diferencias individuales nacen de las interacciones de las personas con sus contextos, por lo que la escuela desempeña un rol importante al ser el contexto principal donde se desarrollan los alumnos y donde se genera el proceso de enseñanza/aprendizaje. Por eso, se hace necesaria una cultura de educación adaptativa, donde se mantengan los objetivos de la educación y que sean comunes a todos los estudiantes, pero que también existan apoyos efectivos y flexibles para que puedan ser alcanzados.

Citas textuales:

Se asume que las finalidades de desarrollo y socialización perseguidas por la educación escolar se extienden a todos los alumnos, y que es el sistema escolar ordinario el que debe garantizar el logro de estas finalidades para todos ellos, ofreciendo los medios apropiados y adaptando recursos y servicios (Onrubia, 2009, en Giné, 2009, p. 49).
La educación inclusiva supone, en definitiva, una apuesta por la reforma y transformación global de la escuela y de los sistemas educativos, situando la capacidad de responder de manera no excluyente ni segregadora a la diversidad de los alumnos, y de promover el éxito escolar la inclusión social de todos los alumnos, como eje de la calidad de la enseñanza (Onrubia, 2009, en Giné, 2009, p. 50).
Lo esperable en cualquier situación educativa, por tanto, es que los alumnos sean diversos, que cada uno de ellos presente una combinación única y personal de potencialidades para aprender como resultado de la compleja trama de capacidades que define en último término la individualidad de cada uno (Onrubia, 2009, en Giné, 2009, p. 53).
El establecimiento en cada centro de proyectos y propuestas concretas de cambio, bien definidas y acotadas, compartidas por los diversos implicados, que partan de sus preocupaciones e inquietudes, que tengan en cuenta y aprovechen el conocimiento y la experiencia de la institución y sus miembros, que puedan ser abordados con garantías de éxito desde las condiciones y apoyos de que disponga efectivamente el centro (…) es, a nuestro juicio, una vía privilegiada para el cambio así entendido (Onrubia, 2009, en Giné, 2009, p. 62).

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